Exponemos la dinámica general del ciclo intermedio capitalista1 de las economías española, andaluza y sevillana durante el período 1976-2008, para dar paso al desarrollo concreto de la lucha de clases, objeto de investigación de Encarna en lo que sigue.
1976-1984. Agotamiento del desarrollismo, crisis energética y transición política
Estamos ante un período que comprende la parte última de la fase expansiva del ciclo (1970-1977) y toda la fase descendente (1977-1984).
En esta fase recesiva de la acumulación de capital coinciden problemas económicos (crisis energética internacional y agotamiento del modelo desarrollista) y políticos (fin de la dictadura franquista y transición democrática).
Las dos subidas de precios del petróleo, en 1973 y 1979, impactan en la economía española un poco más tarde, pero con más intensidad, debido a los factores mencionados. La subida de costes energéticos pone de manifiesto las debilidades de la industria (minería, siderurgia, construcción naval, textil, electrodomésticos, entre otras ramas), que pierde competitividad en un marco de mayor apertura al exterior y a las deslocalizaciones empresariales (industria asiática). Se pondrán en marcha diversos tipos de ayudas fiscales, financieras y laborales así como la nacionalización de empresas privadas en crisis, para mantener e impulsar la industria (Real Decreto Ley 9/1981 sobre industrialización, Ley 27/1984 sobre reconversión y industrialización).
A la crisis industrial se suma el cambio estructural que venía produciéndose de años atrás en el sector agrario que seguía liberando fuerza de trabajo como resultado de la mecanización del campo. La construcción, con la caída de la inversión y el consumo, también descenderá. Solo el sector servicios creará empleo. Así que, el freno de la acumulación (reducción de inversiones) y la desacumulación (cierre de empresas), reducirá la demanda de fuerza de trabajo. En el lado de la oferta de trabajo, aunque la emigración y las jubilaciones anticipadas reducen la población activa comienza una tímida incorporación de la mujer al mercado laboral. Como resultado, el paro conocerá un fuerte crecimiento del paro que alcanzará el 20,3% en 1984. Los distintos gobiernos (dictadura, predemocrático, UCD, PSOE) asumirán buena parte del coste social (reconversion industrial, mejora de las prestaciones por desempleo UCD en 1980 y PSOE en 1984), mediante el déficit público y la emisión monetaria, pero ello realimentará la inflación ya iniciada con la subida del precio del petroleo. La liberalización de los tipos de interés, antes bajos en términos reales permitiendo la subsistencia de algunas empresas que recurren al crédito barato, provocará la elevación de los intereses abocando a la quiebra a algunas empresas, uno de cuyos casos más emblemáticos fue RUMASA que terminó siendo expropiada (1983), y revendida, por el gobierno del PSOE2. El aumento del paro junto a la inflación, los derechos políticos (amnistía, nueva Constitución en 1978, elecciones locales, generales, autonómicas), la reconversión industrial, entre otros, fueron causa de una gran conflictividad social. A pesar de ello, los agentes economicos, sociales y políticos llegan a diversos acuerdos (Pactos de la Moncloa en 1977, …) para estabilizar los precios y contener las rentas (salarios).
En Andalucía, la crisis impacta con mayor gravedad en la industria y la construcción, lo cual se atribuye a la debilidad del tejido productivo andaluz. Continúa la desindustrialización (desinversiones en la minería y material de transporte) iniciada en los setenta. También la desagrarización pese a lo cual mantiene una especialización en el sector primario (24% producción agraria nacional). La construcción caerá fuertemente y solo los servicios mantendrán un crecimiento superior al de la economía regional. La contracción de la actividad económica, el paro, la inflación, empeoran respecto a España. En el último quinquenio Andalucía reduce su participación en la producción nacional hasta el 12,5%.
Esto provocará la pérdida de 258 mil ocupaciones netas, sobre todo en la agricultura (189 mil), la industria (67 mil) y la construcción (53 mil). El sector servicios se librará de la destrucción de empleo (creación de 53 mil). Se inicia, todavía tenue, la incorporación femenina al mercado de trabajo. Así, de los 162 mil de efectivos en que aumenta la población activa, 87 mil serán hombres por 75 mil mujeres. Así que, a pesar de la ralentización del crecimiento de la población activa por efecto de la emigración y por las jubilaciones anticipadas, el paro crecerá aceleradamente hasta más de 400 mil personas alcanzando la tasa de desempleo casi del 30 por ciento en 1984. La fuerza de trabajo andaluza todavía tendrá un bajo nivel de instrucción: según el censo de 1981 el 70 por ciento de la poblacion en edad de trabajar tendrá estudios de primaria como máximo, mientras el 30 por ciento restante tendrá segundo grado (bachillerato) y tercer grado (universitario).
Los precios subirán en torno a un 13,9% anual en Andalucía y algo más en Sevilla (14,1%), como resultado del incremento de los costes de la energía y de las importaciones, así como por la depreciación de la moneda consecuencia de una política monetaria expansiva. No obstante el conjunto de las rentas, en términos per capita, se mantendrán en Andalucía y España mientras desciende en Sevilla. El gobierno autonómico andaluz, resultante de las elecciones de 1982, intentará promocionar la actividad económica a través de planes y programas (Plan Economico para Andalucia, PEA 1984-86), entre otros instrumentos (la Sociedad para la Promoción y Reconversión Económica de Andalucía, SOPREA; el Instituto de Promoción Industrial de Andalucía, IPIA, por ejemplo), con relativo éxito. Previamente en Andalucía, se había producido un fuerte movimiento autonomista que dio lugar a diversas manifestaciones por la autonomía, la constitucion de la comunidad autónoma de Andalucía (1980) y a la elaboración del Estatuto de Autonomía (1981).
Principales indicadores del período 1975-1985 (promedio del período en %) |
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ESPAÑA |
ANDALUCÍA |
SEVILLA |
Tasa de variacion anual del VAB real (%) |
1,17 |
1,42 |
0,64 |
Agricultura (variacion VAB real en %) |
2,35 |
3,96 |
3,91 |
Industria |
1,27 |
1,17 |
0,70 |
Construcción |
-2,37 |
–1,51 |
–3,50 |
Servicios |
1,57 |
1,55 |
0,86 |
Variacion relativa IPC anual (1979-1984) |
13,94 |
13,91 |
14,16 |
Tasa de actividad (promedio) |
48,55 |
43,99 |
44,10 |
Tasa de paro (promedio) |
12,23 |
18,97 |
21,31 |
Población (promedio) |
0,66 |
0,7 |
0,91 |
Renta real per cápita (variación en %) |
0,11 |
0,31 |
–0,75 |
Fuente: elaboración propia a partir de Distribucion de la renta. BBV |
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Sevilla no será ajena a este escenario de crisis, y vivirá un período de estancamiento y en algunos sectores de contracción de la producción (caso de la construccion). La afectación de la crisis será aún peor llevándola a perder importancia en las economías regional y nacional. En consecuencia, el mercado sevillano de trabajo se resentirá reduciéndose la tasa de actividad. A pesar de lo cual, y revelando la grave destruccion de empleo, el paro subirá de 53 mil en 1976 a 154 mil en 1985, la tasa de paro de la provincia aumenta hasta superar el 32 por ciento en 1985, por encima de la andaluza y la nacional. Las dificultades en las empresas, los impagos de salarios, los despidos, el aumento del paro, la subida de los precios, agravan la situación social -en el campo y la ciudad- creando las bases para amplias luchas sociales como nos mostrará Encarna.
1985-1993. Integración europea y crisis de los noventa
Este ciclo tiene una fase de crecimiento (1985-1991) y una fase de decrecimiento (1992-1993) de la acumulación de capital. Veamos la evolución de la producción y del mercado laboral en cada una de dichas fases.
Fase de crecimiento, 1985-1991
Este período de expansión económica se caracteriza por la integración en la Comunidad Económica Europea (1986) así como por los ajustes internos (política monetaria restrictiva) y reformas laborales (flexibilización de la contratación,). Continuará el avance de la apertura económica al exterior y la presión para aumentar la competitividad. Además factores externos impulsan el crecimiento como la contención de los precios de la energía y la depreciación del dólar. El aumento de la formación bruta de capital fijo por las inversiones extranjeras, la intervención pública y los fondos europeos (estructurales, regionales y agrarios), financiarán la acumulación de capital que impulsará la producción en este período. Sobre todo en sectores como los servicios (comunicaciones y transporte) y la construcción de cara a la celebración de acontecimientos de 1992 (Olimpiadas de Barcelona, Exposicion Universal de Sevilla, capitalidad europea de Madrid). A pesar del crecimiento económico y la creación de empleo (en su mayor parte de tipo temporal), no se podrán absorber las incorporaciones, principalmente de la fuerza de trabajo femenina, a la población activa con lo que la tasa de paro sólo se reducirá en cinco puntos pasando del 21 al 16 por ciento. A esto también ayudó la elevación de la edad obligatoria de escolarizacion a los 16 años (LOGSE en 1990). Continua la desindustrializacion por deslocalizacion y cierre de industrias, reconversiones o cierres ordenados. Se inician las liberalizaciones de sectores como las comunicaciones y los transportes así como las privatizaciones de empresas publicas. La inflación logra controlarse gracias a una política monetaria restrictiva que favorece los tipos de interés reales elevados.
En Andalucía la producción crecerá incluso algo más, aunque no modificará mucho su peso en la producción nacional (en torno al 12-13 %). Al igual que en España, los sectores más dinámicos serán la construcción (creacion de infraestructuras y promocion de vivienda en régimen privado) y los servicios (comunicaciones y transportes, hostelería y restauración, así como la intervención pública). Todo orientado en buena medida a la celebración de los acontecimientos de 1992 (Expo-92, V Centenario). Se producirá un importante proceso de capitalización (industria y servicios) financiado con inversiones extranjeras y apoyo público con aportacion decisiva de la CEE (fondos europeos), que además impulsará la creación de infraestructuras públicas (ferrocarriles como el AVE, de carreteras y comunicaciones digitales). Todo ello en estrecha colaboración público-privada. Además, el gobierno andaluz mantendrá su política proindustrializadora (Instituto de Fomento de Andalucía) y de impulso de la actividad económica (Plan Andaluz de Desarrollo Económico 1987-1990 y 1991-1994), así como la extensión de los servicios públicos (enseñanza y sanidad).
La desagrarización continuará esta vez de la mano de la política agraria comunitaria caracterizada por la reducción de tierras en cultivo ante el problema de los excedentes europeos agrarios que presionan los precios a la baja afectando a la renta agraria. El sector agrario sufre un proceso de capitalizacion y modernizacion que, además de expulsar a parte de la fuerza de trabajo, eleva la renta agraria hasta duplicarla y la renta por ocupado triplicándose en el período 186-1995, con un peso importante de las subvenciones (fondos europeos). Continua el éxodo rural a la ciudad, a penas contenido por el subsidio agrario (creado en 1984) y el empleo comunitario (posteriormente, Plan de Empleo Rural en 1986). La construcción acompañará el crecimiento general en su doble actividad de infraestructuras y de viviendas. Por último, despegará la terciarización de la economía andaluza. Este proceso descansa en la expansión de los servicios publicos (administracion publica, educacion, sanidad, servicios sociales y a la comunidad), en la dinamicidad de los sectores relacionados con el turismo (hosteleria, restauracion, comercio) y en la extensión de otros servicios destinados a la venta (inmobiliarias y seguros, empresariales, y a hogares), así como en el crecimiento de los transportes, las comunicaciones, y las actividades financieras. Destacamos el crecimiento del turismo andaluz, principalmente en su modalidad de sol y playa, en el que se especializará Andalucía y que conducirá a Málaga por delante de Sevilla en el ranking provincial en producción per capita.
Principales indicadores del período 1985-1991 |
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ESPAÑA |
ANDALUCÍA |
SEVILLA |
Tasa de crecimiento anual del VAB real (%) |
4,58 |
4,8 |
5,56 |
Agricultura (variacion VAB real en %) |
1,88 |
2,95 |
4,48 |
Industria |
3,49 |
3,3 |
3 |
Construcción |
6,90 |
7,91 |
12,49 |
Servicios |
5,00 |
5,09 |
5,46 |
Variacion relativa IPC anual |
6,73 |
6,68 |
6,87 |
Tasa de actividad |
48,66 |
46,09 |
46,56 |
Tasa de paro |
18,85 |
28,22 |
29,73 |
Población |
0,74 |
0,74 |
0,96 |
Renta real per cápita (variacion en %) |
4,58 |
4,36 |
5,06 |
Fuente: elaboracion propia a partir de Distribucion de la renta. BBV |
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El mercado laboral se caracterizará por el aumento de la tasa de actividad en mayor medida que en España, pero sobre todo por la persistencia de altos niveles de desempleo (el menor en 1990 con el 25,6%). El desempleo aumentará en más de 50 mil personas, debido a que el incremento de la población ocupada (más de 400 mil con el 41 por ciento mujeres) será sobrepadado por el aumento de la población activa en 450mil con el 70 por ciento de mujeres). Por sectores, la ocupación crecerá en la industria (41 mil), la construccion (100 mil) y los servicios (286 mil), mientras en la agricultura continua la destrucción de empleo (17 mil). Si bien buena parte del empleo creado es temporal: según el censo de 1991 los eventuales representaban el 49 por ciento de los asalariados que a su vez eran el 81 por ciento de los ocupados en Andaucía. El nivel de preparación de la fuerza de trabajo andaluza mejora iniciándose la formación en competencias informáticas, además de elevarse el nivel medio de instrucción y reducirse el analfabetismo. El censo de 1991 el 60 por ciento de la poblacion en edad de trabajar tiene hasta estudios primarios, y el 40 por ciento restante tiene segundo y tercer grado. Un exponente de la apuesta pública por la modernización será la puesta en marcha de proyectos tecnologicos como el Parque Tecnológico de Andalucía (Málaga) y más adelante Cartuja 93 (Sevilla).
Sevilla repetirá la situación de Andalucía, más crecimiento económico y más paro. La expansión económica, atendiendo al crecimiento anual del valor añadido en términos reales, será mayor en Sevilla (5,6%) que en Andalucía (4,8%) y España (4,6%). Esto llevará a la economía sevillana a mejorar su peso en relación a la andaluza y a la española. A nivel sectorial destacara la especialización agraria (comarcas como La Vega y La Campiña); el impulso de la industria agroalimentaria y la de construccion de material de transporte (CASA, FASA); las obras de la construcción (Autovía del 92, Autovía del Quinto Centenario, linea ferroviaria de Alta Velocidad, rondas y circunvalaciones urbanas, entre otras) así como la construccion de vivienda. En el mercado laboral, sin embargo, las cosas no son tan boyantes. Aumento de la tasa de actividad de Sevilla que se sitúa en 46,7 por ciento. A pesar de la expansión economica y la creación de empleo, la tasa de paro provincial desciende solo hasta el 22,7 por ciento de 199. Esta mejora está muy relacionada con la preparacion de los eventos del 92, como se comprobaría en la fase descendente del ciclo.
La población de la provincia de Sevilla crece al 0,7 por ciento medio anual, superior al andaluz (0,5%) y nacional (0,2%). Lo cual, merced al crecimiento de la producción, no obstaculizó que el nivel de renta per capita crezca en la provincia (5,1%) más que en Andalucía (4,4%) y España (4,6%), con un aporte destacable de las ayudas europeas y las prestaciones sociales.
Fase de crisis, 1992-1993.
La recesión será breve, pero muy intensa con caída de la producción nacional en términos reales y fuerte aumento del paro hasta tasas superiores al veinte por ciento (24,2% en 1994, máximo de la serie histórica). Dando cuenta de la amplitud y velocidad con que la contratación temporal permite los ajustes de plantilla. Las políticas fiscales expansivas del período anterior (reconversion industrial, otras medidas sociales y la financiación de la obra pública para eventos de 1992) aumentan el gasto público generando déficit público y deuda pública, cuya financiación elevará los tipos de interés y retraerá la inversion privada. La crisis internacional de 1993 paralizó las inversiones extranjeras. El gobierno realizará políticas de control del déficit fiscal, recortes sociales (prestaciones de desempleo en 1992 y 1993) y devaluará la moneda (peseta, unidad monetaria anterior al euro) en 1992 y 1993 potenciando las exportaciones.
A pesar de ello, los precios estarán contenidos, mostrando la dureza de la recesión y del ajuste presupuestario. Continua la apertura al exterior y el deficit comercial es compensado con las balanzas de servicios (turismo) y rentas, y con las transferencias.
Andalucía se vió más afectada que España por esta crisis, con gran decrecimiento en sectores importantes como construccion (fuerte reduccion de la licitación pública y freno a la compraventa de vivienda por la caída de la renta) y turismo. También se agravó la situación por una larga sequía, 1991-1995.
Esto tendrá su reflejo en el mercado laboral. La caída del empleo fue de 153 mil (el 97 % mascuino) que, como en la crisis de los ochenta, inciden en la agricultura (51mil ocupados menos), la industria (60 mil) y la construcción (56 mil). La excepción volverá a ser el sector servicios con una creacion neta de empleo de 15 mil efectivos. Además, continua el crecimiento de la población activa con 49 mil personas de las que la gran mayoría son mujeres pues los hombres emigran o salen del mercado laboral anticipadamente. El resultado es un crecimiento del desempleo en más de 200 mil efectivos que lleva la cifra de paro a más de 860 mil personas, el 33 por ciento de la población activa en 1993.
Como consecuencia del paro y la reducción de la masa salarial, las rentas se reducirán registrándose una caída de la renta real per capita en Andalucía de más de un punto cada año. La reducción de las rentas en el campo por la sequía fue compensada con ayudas europeas. Andalucía se lleva un tercio de promedio del FEOGA-garantía que corresponde a España. Continua la planificación regional a través del Plan Andaluz de Desarrollo Económico 1991-1994.
Principales indicadores del período 1991-1993 |
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ESPAÑA |
ANDALUCÍA |
SEVILLA |
Tasa de crecimiento real anual del VAB (%) |
-0,75 |
–0,17 |
–0,88 |
Agricultura (variacion VAB real en %) |
7,04 |
8,13 |
11,58 |
Industria |
-3,37 |
–1,97 |
–2,00 |
Construcción |
-5,89 |
–10,99 |
–15,90 |
Servicios |
0,25 |
0,46 |
0,11 |
Variación relativa IPC anual (1992) |
5,93 |
5,75 |
6,76 |
Tasa de actividad (1994) |
49,01 |
47,41 |
48,07 |
Tasa de paro (1994) |
24,15 |
34,62 |
34,38 |
Población |
0,74 |
0,74 |
0,96 |
Renta real per cápita (variación en %) |
-1,26 |
-1,04 |
-1,99 |
Fuente: elaboración propia a partir de Distribucion de la renta. BBV |
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Las crisis de principios de los noventa afectó a Sevilla y a Andalucía con cierto retraso con respecto a la economía española debido, entre otros factores, al tirón de las celebraciones de 1992 en ambas economías. Durante estos años la economía sevillana decrece un 0,9 por ciento, en mayor medida, que a nivel regional (-0,2%) y nacional (-0,8%). Por ello, la economía provincial reducirá su aportación a las economías andaluza y española. Por sectores destacan las caídas en la construcción (-15,9%) y la industria, contrastando con el mantenimiento de los servicios y el auge de la agricultura (11,6%). El mercado de trabajo se resentirá fuertemente. La tasa de actividad de Sevilla se estanca en 46,7. El desempleo crecerá superando las 200 mil personas en 1994, cuya tasa romperá todos los registros históricos con el 34,4% en Sevilla. La población crece tanto en Sevilla (0,5%) como en Andalucía (0,5%) y en España (0,3%). En consecuencia, el nivel de renta real per capita en Sevilla desciende un 2 por ciento anual, más que en Andalucía (-1,0%) y España (-1,3%).
1994-2008 . Globalización, euro y gran recesión
Este período solo incluye la fase expansiva del ciclo, 1994-2007, y el inicio de la fase recesiva (2008-2014), denominada gran recesión.
Fase expansiva, 1994-2007
Estamos ante una fase expansiva larga con elevado crecimiento del PIB, superior al 7 por ciento de media anual en términos nominales, que permitirá la convergencia (en términos de PIB real per cápita) con Europa. En los primeros años de este período se pondrá en marcha el programa de convergencia (Tratado de Maastricht) para la integración en la Unión Economica y Monetaria (UEM) en 2002, que incluiría el cambio de la moneda al euro. Avanza, por tanto la centralización del capital europeo y la del español con él. La acumulación de capital, basada en las nuevas tecnologías (informacion y comunicación, robotizacion y digitalización), en esta fase exigirá profundizar en las liberalizaciones de sectores, privatizaciones de empresas (Argentaria, Telefonica, Endesa, Repsol, …) y los recortes en los servicios públicos (recortes presupuestarios, externalizacones, conciertos privados, colaboración público-privada) de sectores portadores de derechos sociales (educación, sanidad, pensiones, prestaciones de desempleo, entre otros) que se revelan, por otra parte, un buen negocio privado. Desaparece el Instituto Nacional de Industria y el de Hidrocarburos (INH), y son sustituidos por la SEPI y la SEPA, sociedades estatales de participaciones industriales, privatizables y no privatizables, respectivamente, como paradigma del cambio en el planteamiento de la intervención pública en la industria. En fin, lo que vino en denominarse la agenda neoliberal. Ademas, dicha acumulación, exigirá una gran cantidad de fuerza de trabajo que en buena medida se complementará con una fuerte inmigración. La economía española participará en mayor medida de la denominada globalización consistente en la intensificación de los flujos internacionales del capital (mercancía, fuerza de trabajo, financiero). Se originará, como consecuencia, un fuerte crecimiento de la renta que alimenta la especulación inmobiliaria y dispara la construcción, también insuflado por el crédito barato (tipos de interés reales bajos). Otro sector en el que se especializará España será el turismo. El período termina en 2008, inicio de la Gran Recesión, con un desplome de la actividad económica y una prolongada caída del empleo, tras el impacto de la crisis financiera internacional y la explosión de la burbuja inmobiliaria, el excesivo endeudamiento privado, los rescates bancarios y la crisis de la deuda soberana, que le seguirán.
Tasa de variación relativa del VAB a precios basicos (%). 1995-2000 |
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Agricultura y Pesca |
Industria |
Construccion |
Servicios |
Total |
Sevilla |
29,27 |
39,54 |
46,59 |
37,49 |
38,10 |
Andalucia |
33,45 |
35,19 |
59,02 |
38,96 |
39,56 |
España |
28,21 |
35,68 |
60,99 |
39,13 |
39,53 |
Fuente: Servicio de Estudios BBV. Economia Andaluza (1997-2003) |
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En Andalucía la expansión durante el período 1995-2000 el crecimiento nominal acumulado será similar al español (39 %), en términos de valor añadido bruto. Este crecimiento se basará en el aumento del volumen de empleo y del nivel de rendimiento de la fuerza de trabajo (productividad aparente), que posibilita la acumulación de capital. El sector que más crecerá será la construcción (59%), en segundo lugar los servicios (39%). Así mismo hay que destacar la especialización de la producción andaluza en el sector primario con un crecimiento de más de 5 puntos por encima del crecimiento agrario nacional.
Crecimiento PIB corriente sectorial (%). 2000-2008 |
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Sevilla |
Andalucia |
España |
Producto Interior Bruto (PIB) |
79,28 |
74,69 |
71,26 |
Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca |
55,32 |
24,50 |
8,30 |
Industrias extractivas; industria manufacturera; suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado; suministro de agua, actividades de saneamiento, gestión de residuos y descontaminación |
51,38 |
55,33 |
44,80 |
De las cuales: Industria manufacturera |
49,27 |
41,72 |
33,95 |
Construcción |
136,07 |
115,75 |
94,05 |
Comercio al por mayor y al por menor; reparación de vehículos de motor y motocicletas; transporte y almacenamiento; hostelería; información y comunicaciones |
50,42 |
51,29 |
58,35 |
Actividades financieras y de seguros; actividades inmobiliarias; actividades profesionales, científicas y técnicas; actividades administrativas y servicios auxiliares |
138,76 |
129,45 |
127,05 |
Administración pública y defensa; seguridad social obligatoria; educación; actividades sanitarias y de servicios sociales; actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento; reparación de artículos de uso doméstico y otros servicios |
85,33 |
81,79 |
82,78 |
Valor Añadido Bruto (VAB) |
81,74 |
77,08 |
73,61 |
Fuente: Contabilidad Regional de Andalucía, INE.
En el período 2000-2008, con datos de la contabilidad regional, la economía andaluza conoce una fuerte expansión del valor añadido bruto corriente del 77 por ciento. Destacando las ramas de construccion (116%), actividades financieras y de seguros (123%) y las actividades inmobiliarias (212%). En cambio, otras ramas de actividad no serán tan dinámicas, creciendo por debajo del conjunto regional y perdiendo peso como el sector primario, la industria, Información y comunicación. La gran industria andaluza no será ajena a las tendencias globalizadoras: la Compañía Sevillana de Electricidad, años atrás principal empresa andaluza se integrará en ENDESA, posteriormente privatizada quedando finalmente en manos de una empresa energética pública italiana; Astilleros (AEPSA) será fusionado con la empresa nacional BAZAN para integrar en un grupo público IZAR, posteriormente privatizado; CASA y DASA se integraran en la Empresa Europea Aeroespacial y de Defensa (EADS). También las fusiones, internacionalizaciones y privatizaciones atravesarán otros sectores estratégicos como el financiero o el gran comercio. El comercio y la hostelería, junto a los servicios públicos (sanidad, educación, dependencia, administración), mejorarán su posición en la estructura sectorial de la producción andaluza.
En respuesta a la acumulación de capital que está tras este crecimiento económico, el empleo andaluz crecerá en 1,49 millones de personas (casi el 48% femenino), con el siguiente desglose sectorial: agricultura (20 mil), industria (93 mil), construcción (320 mil) y servicios (1,06 millones). Por su parte, la población activa crecerá en 1,11 millones de personas (el 56% mujeres). Resultando una reducción del desempleo de 386 mil personas, que lleva la tasa de desempleo al 12,6 por ciento en 2006, cifra que recordaba el 12,7 por ciento de 1978. La mayor parte de este empleo será asalariado, situándose la tasa andaluza de asalarización casi en el 81 por ciento. De igual modo, la mayor parte de este empleo asalariado será temporal, el censo de 2001 la situaba en el 49 por ciento de los asalariados andaluces, y el de 2011 pone que está en el 32 por ciento (la crisis ya se había ventilado 17 puntos de empleo temporal). Otra caracteristica a destacar de la fuerza de trabajo en esta fase es que sigue elevando su nivel de instrucción: en 2011, según el censo, el 70 por ciento de la población en edad de trabajar tenia una formación de segundo grado (bachillerato) o tercer grado (universitario).
El crecimiento del valor de la producción junto a la creación de empleo mejorará la situación económica de la clase trabajadora. La renta por habitante aumentará e incluso en términos de la renta nacional, mejorando la convergencia, pasando del 71 por ciento en 1995 al 78 por ciento en 2000. El valor añadido bruto per capita también mejorará hasta situarse en el 74,8 por ciento del español.
Variacion relativa acumulada (%), 1995-2000 |
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Sevilla |
Andalucia |
España |
Empleos |
14,42 |
17,21 |
16,08 |
Empleos asalariados |
15,91 |
19,11 |
18,79 |
Empleos no asalariados |
7,01 |
9,83 |
6,31 |
Fuente: elaboracion propia, a partir de BBV |
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Principales indicadores economicos. Variaciones relativas acumuladas (%). 2000-2008 |
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Sevilla |
Andalucia |
España |
Valor Añadido bruto |
81,74 |
77,08 |
73,61 |
Empleo |
33,51 |
32,06 |
26,87 |
Empleo asalariado |
39,31 |
38,32 |
31,04 |
Productividad aparente |
34,28 |
32,28 |
34,99 |
Variacion relativa IPC anual (2002-2008) |
3,30 |
3,26 |
3,26 |
Poblacion |
9,27 |
11,87 |
13,39 |
VAB per capita |
66,31 |
58,29 |
53,12 |
La economía sevillana, durante este período 1994-2007, se caracteriza por el crecimiento en todos los sectores destacando la construcción y actividades relacionadas con ella como actividad financiera e inmobiliaria, incluso la industria manufacturera, además de los servicios públicos (administracion publica, sanidad, educación, entre otros). Entre 2000 y 2008, siguiendo las cifras que proporciona la Contabilidad Regional, el importe en euros de la producción pasa de 20,7 millones (2000) a 37,1 millones de euros en 2008, creciendo en más del 79 por ciento en términos nominales. Este crecimiento fue resultado de la contribución de un empleo que pasó de 573 mil en 2000 a más de 765 mil en 2008, creciendo en 192 mil (33 por ciento a lo largo del periodo 2000-2008). De este empleo la mayor parte fue asalariado. También crece la productividad aparente del trabajo.
El mercado laboral en consonancia con la expansión económica mejorará de manera significativa dando cuenta del extraordinario proceso de acumulacion de capital. Se incorporan 294 mil personas al mercado laboral de las que 172 mil son mujeres (122 mil hombres). La creación de empleo neto ascenderá a 363 mil (176 mil mujeres y 187 mil hombres). Mientras que el empleo se concentrará en las ramas de construcción, servicios públicos, comercio y hostelería, y actividades financieras, principalmente. El desempleo se reducirá en 70 mil personas, descendiendo la tasa de paro hasta el 12,8 por ciento.
En Sevilla la población crece (11%), aunque menos que en Andalucía (13%) y España (13,5%). El nivel de renta per capita crece, así como el pib per capita en terminos corrientes, del 56,2 por ciento (tasa de variacion acumulada anual de 5,7%) pasando de 12,1 mil euros por empleo a 18,5 mil euros, entre 2000 y 2008.
2008, el inicio de la gran recesión (2008-2014)
En 2008, la situación cambiará. Aunque a nivel de España la acumulación de capital se estancará, en Andalucía y Sevilla, caerá. Asi, aunque en este año el empleo se contendrá en España, caerá en Andalucía (23 mil) y Sevilla (4 mil). El sector donde la destrucción de empleo es mayor será la construcción con 320 mil en España, 67 mil en Andalucía y 13 mil en Sevilla, en 2008. Tras él, seguirán la caída del empleo en la industria que le suministra materiales, las actividades inmobiliarias y financieras que comercializaban sus productos, el comercio, etc. Posteriormente, la desacumulación de capital, la destrucción masiva de empleo y el descenso del valor de la producción se prolongarán durante varios años sumiendo a las economías española, andaluza y sevillana en un oscuro túnel que vendrá a denominarse la gran recesión.
Este es el breve recorrido por las economías española, andaluza y sevillana, entre dos períodos críticos: la crisis de los setenta y la primera crisis del siglo XXI. Ambas, cada una a su manera, sarandearán a la sociedad y todo lo que ella contiene, también las clases sociales. El cíclico y crítico movimiento del capital, impulsado por su acumulación en pos de la máxima ganancia, determinará, entre otros al mercado de la fuerza de trabajo y a la producción de bienes y servicios. Y esta determinación encuentra su forma de llevarse a cabo a través de la lucha de clases y la intervención estatal que la acompaña. Ahora, nos queda saber cómo esto se refleja en las circunstancias específicas que Encarna nos detallará a continuación.
1Los economistas suelen distinguir tres tipos de ciclos: largos (cincuenta años), intermedios (diez años) y cortos (3 años). Los que exponemos aquí están basados en
2Ciclos de la economía española. Papeles de Economia.